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25 aniversario

Prácticas, la mejor manera de conocer una empresa

Cómo se creó un programa que ahora todo el mundo replica

  • José-Julio Rodríguez, 7 de Febrero de 2019
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José-Julio Rodríguez, responsable de la creación del Programa de Prácticas en Empresa de ESCI-UPF, hoy Career Service, nos explica cómo fueron los primeros pasos de este proyecto. Convertir una idea innovadora en realidad, establecer una relación entre universidad y empresa, fue un gran reto.

En el año 1994, la Dirección de ESCI-UPF tuvo la excelente idea de incorporar una asignatura obligatoria de Prácticas en Empresa en el plan de estudios del Graduado Superior en Comercio Internacional. Abrió así un camino completamente nuevo y desconocido en este país, aunque años después lo incluyeron otros estudios y finalmente el Acuerdo de Bolonia lo incorporó de forma oficial para todos los estudios de Grado.

No había antecedentes de este tipo de colaboración, por lo que nos vimos con la necesidad de abrir camino. En primer lugar, se trataba de establecer una colaboración entre empresas y estudiantes universitarios; en segundo lugar, se tenía que inculcar a las empresas una cultura de beneficio mutuo (definiendo con exactitud las ventajas y riesgos que suponía para cada parte); y, en tercer lugar, se tenía que preparar a los alumnos para su incorporación al mundo profesional.

Las empresas que visitamos no se habían planteado la posibilidad de incorporar a un estudiante universitario durante un periodo de tiempo limitado y a jornada completa. Menos aún con una formación en Comercio Internacional. Veían como obstáculos la forma legal para que los estudiantes pudieran permanecer en la empresa, la posible remuneración y la confidencialidad. También recelaban sobre el encaje del estudiante con el resto de personal de la empresa –personal en muchos casos sin preparación ni conocimientos (sobre todo en materia de idiomas y de técnicas en comercio internacional)– que podía despertar malestar, inquietud e inseguridad.

A las empresas se les transmitió confianza en los estudiantes y también la necesidad de su colaboración y los beneficios que les podían aportar. Se les informó de los conocimientos que habían recibido, los puestos que podían ocupar, la forma jurídica con la podían permanecer en la empresa y la alternativa de ofrecer o no remuneración. También se les comunicó que el proceso de selección se haría siguiendo el proceso de contratación habitual: recibir los CV, elegir los que más se ajustaban y realizar entrevistas personales. Todo ello para seleccionar al candidato más adecuado.

Por parte de los alumnos se apreciaba ilusión, inquietud, dudas sobre si serían capaces de salir airosos de ese reto y precaución ante las posibles reacciones de las personas con las que iban a trabajar y relacionarse.

Explicamos a los alumnos los pros y los contras con los que se iban a encontrar (durante un periodo obligatorio de tres meses y un máximo opcional de otros tres meses, y a tiempo completo), ya fuera en nuestro país o en el extranjero. Teniéndose que adaptar, además, a la cultura, los valores, las normas y la forma de trabajar de la propia empresa, así como establecer vínculos y relaciones con las personas con que tuvieran que estar a diario. Así que desde ESCI-UPF se les transmitía un mensaje de seguridad y confianza.

Los estudiantes contaban con buenos conocimientos teórico-prácticos e idiomáticos de los temas que veían a diario en las empresas y unas aptitudes idóneas para el trabajo, ya que en la universidad se les había preparado mediante los trabajos en grupo a potenciar las relaciones personales a muchos niveles.

Muchas empresas aceptaron la idea y estuvieron dispuestas a participar. Así que se diseñó un protocolo de actuación que recogió todas las fases del proceso de contratación y los documentos pertinentes (convenio de colaboración, informes del tutor en la empresa asignado al estudiante, informe de los alumnos, etc.).

En abril de 1997, los alumnos de la primera promoción del Graduado Superior en Comercio Internacional de ESCI-UPF se incorporaron a diversas empresas. El periodo de prácticas fue positivo para las compañías, que emitieron informes favorables poniendo de manifiesto el interés mostrado por los alumnos, su capacidad de adaptación y su facilidad para contactar con clientes o proveedores en diferentes idiomas, así como la capacidad de integración a la empresa. Y, por supuesto, fue positivo para los alumnos que aprendieron cómo trabajan las empresas de nuestro país. Cabe decir que los que realizaron prácticas en el extranjero (alrededor del 15%) mejoraron mucho su conocimiento del idioma, del país, las costumbres, etc., pero tuvieron ciertas dificultades para echar raíces. Todos ellos fueron remunerados.

Estas prácticas les aportaron una experiencia vital que evidenció un cambio profundo en su actitud en cuanto a participación, enfoque de los estudios, participación, presencia y actitud en clase (las prácticas se llevan a cabo a finales del penúltimo curso del grado). Fueron conscientes de la realidad de las empresas y de lo pertinente de sus estudios, su aplicabilidad. Les entró la prisa por acabar la carrera e incorporarse de nuevo a esa realidad.

Muchos de ellos, al acabar los estudios, fueron contratados por la empresa donde hicieron sus prácticas e iniciaron así su carrera profesional.

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