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“Empecé en auditoría, estoy lista para un nuevo reto”

Esta alumni comparte su experiencia después de 3 años como auditora

  • Ainara García-Ayarza, 21 d'Octubre de 2019
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Auditoría
L'alumni Ainara García-Ayarza a la dreta de la imatge. / Foto: Ainara García-Ayarza

La alumni de GNMI, Ainara García-Ayarza, nos explica cómo decidió qué quería estudiar y cómo han sido sus primeros 3 años en el mundo laboral trabajando en auditoría.

Para empezar a escribir estas líneas, la primera idea que tuve es mi relación con las matemáticas. Era la asignatura que más me costaba de pequeña hasta que, en tercero de primaria, mis padres me apuntaron a Kumon y allí cambió mi relación con ellas: empecé a entenderlas, a disfrutar estudiándolas y podría decir que comencé a amarlas. Tanto es así que pasó a ser mi asignatura preferida.

Siempre he sido una persona con las ideas claras y cuando me tocó decidir qué quería cursar, no fue una excepción. Sabía que quería una carrera de “números” y también innovadora y dinámica para que me permitiera relacionarme y desenvolverme en diferentes ámbitos y, si era posible, a nivel internacional, porque viajar y hablar idiomas también me gusta mucho. A la vez, quería distinguirme en un mercado masificado en el ámbito de la empresa y el GNMI me ofrecía la diferencia que buscaba.

Durante mis cuatro años en la universidad fui feliz, conocí muchas personas e hice amistades que aún conservo. Aprendí mucho y tuve profesores que compartieron su saber y me apoyaron cuando lo necesité. En los veranos aprovechaba para formarme en dos áreas que me interesaban mucho, las relaciones internacionales y el capital riesgo. Un verano fui a LSE (London School of Economics) y al siguiente a la Universidad Bocconi de Milán. También pude cumplir un sueño: hacer un voluntariado en Kenia. Esta experiencia fue muy importante, me ofreció otra cara de la realidad y valorar las oportunidades que tengo.

Al comenzar el cuarto año de carrera estaba algo inquieta pensando que pronto iba a finalizar el GNMI y tenía que adentrarme en el mundo laboral. De la misma manera que siempre he tenido claro lo que quería hacer, esta vez no era lo mismo. Sabía que el marketing en ese momento no me me apasionaba y prefería el mundo de las finanzas, las empresas, las operaciones de mercado… el mundo de los números. Y tenía muy claro que quería graduarme con una oferta laboral bajo el brazo.

Recuerdo que, durante las vacaciones de Navidad, después de volver de mi Erasmus, acabé de acotar mis preferencias y decidí aplicar al departamento de auditoría de una multinacional. Ya me había asegurado antes de elegir una asignatura optativa, Auditoría con el profesor Xavier Carbonell, uno de los profesores que recuerdo con afecto por su cercanía y profesionalidad a la hora de enseñar.

El proceso de selección constaba de varias fases. Superadas las cuatro pruebas, en menos de un mes, supe que contaban conmigo para después de verano. Y así fue: en julio me gradué y en septiembre empecé a trabajar. Un nuevo mundo, una nueva realidad, mucho por aprender y un sinfín de experiencias se abrieron para mí. Ahora, echando la vista atrás, me doy cuenta que no sabía dónde me metía porque en la universidad te preparan para un mundo ideal o teórico, pero no para la dura realidad.

Recuerdo que cuando se lo comenté a mis amigos de la universidad, me preguntaron qué era eso de la auditoría. No era la salida profesional más habitual de la carrera y no dejaba de ser un reto y un desafío personal y laboral para alguien que no había estudiado Económicas o ADE.

Ya han pasado tres años y la verdad es que no me arrepiento de la decisión que tomé. Os engañaría si os dijera que todo fue un camino de rosas, pero sí que os puedo asegurar que todo el esfuerzo dedicado durante este tiempo ha valido la pena.

En esta empresa, tuve la posibilidad de cursar un Máster en Gestión Financiera y Auditoría al mismo tiempo que trabajaba y eso me ayudó a valorar la gran oportunidad que tenía de seguir formándome.

En estos años trabajando en auditoría, valoro mucho lo que he aprendido aunque me gustaría destacar: los conocimientos de contabilidad, análisis financiero o revisión de los estados financieros; el trato con el cliente, de quien debes entender sus necesidades e intereses y ofrecer tu ayuda con trabajo riguroso y muchas veces con plazos muy ajustados; y el que sería para mí el más importante, las aptitudes personales: he vivido situaciones que requieren mucho esfuerzo, aplomo y resistencia porque te dejan fuera de tu zona de confort y ponen a prueba si eres capaz de resolver los problemas. Estas situaciones son las que al final del día te ayudan a crecer y ganar confianza.

Si tuviera que elegir con qué me quedo de este trabajo, son las personas. Sin duda, es una parte fundamental para obtener un logro profesional y desarrollo personal. He aprendido a trabajar con maneras de hacer y pensar diferentes a las mías, a gestionar la presión y sobre todo a trabajar en equipo. Creo que lo que más valoro de estos tres años es el trabajo y la cooperación con los compañeros.

Si alguien que empezara su primer trabajo me pidiera consejo, le diría: cuida a las personas y trabaja en equipo. Esto te permite aprender mucho más que el trabajo propiamente dicho y te ayuda a conocerte más. Puedo decir que en este sentido yo he tenido suerte.

Hoy en día estoy preparada para afrontar un nuevo reto profesional en otro ámbito distinto a la auditoría que me permita tener una visión más global de la empresa y el negocio. Mi objetivo es poder trabajar desde diferentes perspectivas para poder ayudar a las empresas a crecer y consolidarse en el mercado.

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