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Descubrir Barcelona

5 lugares con encanto (y gratis) que no salen en las guías

Fuera de la ruta turística habitual aún queda mucha ciudad por explorar

  • 18 de Noviembre de 2019
  • 3 mins de lectura
Lugares con encanto fuera de las guías
Búnkers del Carmel. / Foto: Flickr (Ronald Kaestner)

La Sagrada Familia, el Passeig de Gràcia o las Ramblas salen en todas las guías y son algunos de los sitios más visitados por los turistas. Pero Barcelona tiene mucho más que ofrecer. Aún existen rincones con encanto, mucho menos ajetreados y que pasan desapercibidos a la mayoría. En este artículo os descubrimos cinco de ellos que además son gratis.

1) La batería antiaérea del Turó de la Rovira. Conocida popularmente como los búnkers del Carmel, ofrece una de las mejores panorámicas sobre la ciudad de Barcelona. Su origen se sitúa en la Guerra Civil, cuando para proteger la ciudad y contrarrestar los bombardeos de la aviación italiana se instaló una batería antiaérea con cuatro cañones. Después de la guerra, la zona se convirtió en un barrio de barracas que estuvo habitado hasta 1990. En los últimos años, los búnkers han sido revalorizados y han ganado popularidad y, aunque cada vez haya más gente que los conoce y los visita,merece la pena pegarse la subida hasta allí y disfrutar de las vistas de Barcelona a 360 grados. La mejor manera para llegar es en bus: las líneas que os dejan más cerca son la V17, 24, 92, 114 y 119.

2) Lavaderos de Horta. Relativamente cerca de los búnkers podréis encontrar la calle de Aiguafreda, una calle estrecha con ocho casas de poca altura que comparten una característica común: cada una de ellas tiene, delante, un pozo de agua y un lavadero. Estas casas son las últimas huellas de un oficio desaparecido, el de lavandera, que dió trabajo a buena parte de las mujeres del barrio desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XX. Para ganar algo de dinero, las mujeres de Horta se dedicaron a hacer la colada de las familias ricas de la ciudad, que muchas veces no disponían de lavadero en casa por falta de agua. Hoy en día, el pequeño oasis de la calle Aiguafreda ofrece un bonito paseo por la memoria de este barrio situado a los pies de Collserola. Podéis llegar hasta los lavaderos con el bus 19, 39 o 87.

3) El templo romano de Augusto. En pleno corazón del barrio Gótico se encuentran los pocos restos conservados del Templo de Augusto, escondido en el patio del Centre Excursionista de Catalunya (calle Paradís, 10). Se erigió en el forum de la Barcino del siglo I dC, que se correspondía más o menos con la actual plaça Sant Jaume, y estaba dedicado al emperador Augusto. Las cuatro columnas imponentes que han pervivido hasta nuestros días estuvieron escondidas hasta finales del siglo XIX y mucha gente que visita Barcelona todavía desconoce la existencia del templo. Así que si decidís callejear por el centro de la ciudad, no dudéis en dejaros transportar a la Barcelona romana. Está abierto todos los días y la entrada es gratuita. El horario de visita es: lunes de 10h a 14h, de martes a sábado de 10h a 19h y domingo de 10h a 20h.

4) Cementerio del Poblenou. Para aquellos que no tengáis miedo de los fantasmas, tenemos una recomendación un punto macabra: un paseo por el cementerio del Poblenou. Al lado de la playa del Bogatell se construyó el primer cementerio de la ciudad fuera de las murallas, que se fue ampliando con el paso de los años hasta la construcción del nuevo cementerio de Montjuïc. Visitar el cementerio del Poblenou es como entrar en un museo al aire libre donde se puede apreciar la arquitectura y las esculturas de los mausoleos de la burguesía catalana o admirar las tumbas de escritores, artistas, políticos y empresarios ilustres. Una de las obras más destacadas que alberga es el Beso de la Muerte, del escultor Jaume Barba. El cementerio está abierto todos los días de 8h a 18h y se pueden hacer visitas guiadas cada primer y tercer domingo del mes, así como una ruta nocturna en el día de Todos los Santos. Se puede llegar en metro (L4 La Llacuna) o en bus (59, H14, 92 o V27 entre otros).

5) Jardines de Costa i Llobera. Dentro de Barcelona existe una pequeña Arizona que se alza en la montaña de Montjuïc, muy cerca del mar. Estamos hablando de los jardines de Costa i Llobera, que deben su nombre al poeta mallorquín del siglo XIX y que constituyen un refugio para las 800 especies de cactus y plantas suculentas que viven allí. La situación del parque, resguardado del viento y con muchas horas de sol, crea un microclima (normalmente se registran 2oC más que en el resto de la ciudad) que favorece el crecimiento de este tipo de plantas. Además, este particular Far West catalán ofrece una bonita panorámica sobre el litoral y el puerto de Barcelona. A finales de noviembre finalizarán las obras de mejora de acceso al parque, que recuperará su horario de apertura habitual: todos los días de 10h hasta la puesta de sol. Para llegar podéis bajar en la parada de Paral·lel (L3 o L2) y caminar un poco o coger el bus D50 o 55 que os dejan más cerca.

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