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ACV: analizando los impactos ambientales de las dietas

  • Llúcia Ribot, 7 de Mayo de 2019
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dieta sostenible
Foto: Shutterstock

Un estudio realizado por investigadores de la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático ESCI-UPF y la Universidad de Cantabria, publicado en la revista Science of the Total Environment, propone una base novedosa para comparar los análisis de ciclo de vida de las dietas.

“Las elecciones dietéticas, uno de los principales impulsores de la producción de alimentos, desempeñan un papel importante en el ámbito del cambio climático. En consecuencia, hay una tendencia creciente en la publicación de investigaciones que evalúan los impactos ambientales de las dietas y los cambios en la dieta, principalmente siguiendo la metodología estandarizada del Análisis de Ciclo de Vida (ACV)”, según los investigadores. Sin embargo, “varios problemas metodológicos siguen siendo un desafío, especialmente en la definición de la función y la cuantificación de la unidad funcional de las dietas”, añaden.

Ahora, al proporcionar una base adecuada para la comparación, los investigadores pretenden establecer un marco para futuros estudios de ACV relacionados con la dieta, que cuantifiquen todas las emisiones y recursos relevantes consumidos y los impactos ambientales relacionados asociados con las dietas.

Comparando dietas

En la primera fase del ACV, se define el propósito del análisis y se toman decisiones sobre los detalles del sistema que se está estudiando y cómo se llevará a cabo el estudio: los investigadores definen qué analizar y cómo, incluida la función del sistema y su unidad funcional, una medida del rendimiento de un producto o sistema para su uso como unidad de referencia en un estudio de ACV. Por lo tanto, una definición apropiada de una unidad funcional es crucial para los estudios comparativos de ACV.

“La mayoría de los estudios relacionados con la alimentación y la dieta seleccionan una unidad funcional basada en la masa; sin embargo, esto no incluye la función principal de los alimentos: proveer de nutrición”, dice el director de la Cátedra y coautor del estudio Pere Fullana i Palmer. Ahora, los científicos han definido la función de las dietas como el suministro de la cantidad diaria necesaria de calorías y nutrientes, y han propuesto una unidad funcional novedosa que considera tanto la ingesta de energía como la calidad nutricional de la dieta. “De esta forma, se pueden comparar las dietas que difieren en energía y en la ingesta nutricional”, añade Fullana.

“Con el fin de comparar el rendimiento de la unidad funcional propuesta con las más utilizadas para los ACV de dietas, hemos evaluado los escenarios dietéticos en el contexto español”, explica Laura Batlle-Bayer, primera autora del estudio y líder de la línea de investigación en Agroalimentación en la Cátedra. “Si bien en este estudio se ha utilizado específicamente para las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), puede ser aplicable a cualquier categoría de impacto ambiental relacionada con el ACV”, añade.

Al evaluar los escenarios dietéticos españoles, los investigadores han encontrado que “al usar una unidad funcional basada en la masa, las emisiones de GEI se subestiman, ya que las propiedades nutricionales de los alimentos no se consideran”, según los científicos. En contraste, “cuando se usa la unidad funcional corregida con calorías y nutrientes, la comparación de las emisiones de GEI entre las dietas es energética y nutricionalmente independiente, y por lo tanto permite una comparación adecuada”, concluyen.

 

 

 

 

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