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Economía circular en la moda

O cómo crear una moda sostenible que beneficie a empresas, sociedad y medio ambiente

  • Llúcia Ribot, 30 de Mayo de 2019
  • 2 mins de lectura
moda sostenible economia circular
Foto: ‘March for Jobs, Justice and the Climate,’ 5 de julio de 2015 Toronto, Canadá. Shutterstock

El día empieza desperezándonos entre sábanas, cogiendo una toalla para lavarnos la cara, abriendo el armario y escogiendo un ‘look’, si puede ser, a la moda. La ropa, los textiles y las fibras se han convertido en una necesidad cotidiana. Mientras, el desperdicio y la contaminación que provoca su producción es un problema global.

Así lo advierte el informe ‘Circular Fashion Advocacy’ publicado por Ecopreneur.eu, la Federación Europea de Negocios Sostenibles, que destaca que el modelo actual de economía lineal es insostenible, con solo el 1% de fibras recicladas. La forma en que se produce y se usa la ropa hoy en día es extremadamente derrochadora y contaminante: “en el modelo actual de economía lineal, se extraen grandes cantidades de recursos no renovables para producir prendas que a menudo se usan solo por un corto período de tiempo, después de lo cual se descartan”, señala el informe. Por ello, reclama que es hora de pasar a un modelo de negocio circular en moda en el que, tras su uso, la ropa, los textiles y las fibras se transformen en recurso reciclado evitando el desperdicio.

Ecopreneur.eu propone acelerar y generalizar una economía de la moda circular en Europa a partir de políticas de innovación, incentivos económicos y un marco regulatorio común para la transparencia y la trazabilidad, el diseño circular y la mejora del estado del final de los residuos en la UE. Además de aplicar políticas comerciales destinadas a facilitar la exportación de productos semiacabados y residuos textiles reutilizables a los países productores, y evitar impactos sociales negativos en los países productores. Finalmente, el informe alienta a los convenios, compromisos y estándares a involucrar a las partes interesadas: “pedimos a la industria de la moda que trabaje conjuntamente en esta agenda circular de promoción de la moda”.

‘Make Fashion Circular’

El objetivo de crear un marco propicio para transformar la industria en un modelo circular también es compartido por la Fundación Ellen MacArthur, que impulsa la colaboración entre los líderes de la industria y otras partes interesadas clave para crear una economía textil adecuada para el siglo XXI, a través del proyecto ‘Make Fashion Circular’. Su ambición es garantizar que la ropa se fabrica con materiales seguros y renovables, que aumenta su uso y que la ropa vieja se convierte en nueva.

“Cada año se pierde un valor estimado de 500 mil millones de dólares debido a que la ropa apenas se usa y rara vez se recicla”.

“Cada segundo, el equivalente a un camión de basura de textiles es vertido o quemado. Cada año se pierde un valor estimado de 500 mil millones de dólares debido a que la ropa apenas se usa y rara vez se recicla. Si nada cambia, para 2050 la industria de la moda consumirá una cuarta parte del presupuesto mundial de carbono”, explican. Además, “el lavado de ropa libera medio millón de toneladas de microfibras plásticas en el océano cada año, equivalente a más de 50 mil millones de botellas de plástico”.

Para resolver esta situación, la Fundación propone un sistema en el que la ropa está diseñada para durar más tiempo y usarse más, alquilándola, revendiéndola o reciclándola más fácilmente. Además de evitar que se liberen sustancias tóxicas o contaminantes cuando se produce y se usa la ropa.

Consumo responsable

Como consumidores, también podemos optar por vestirnos de una forma más sostenible. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), plantea algunos consejos para contribuir al cambio: preguntarte si de verdad necesitas comprarte ropa; cuidar la ropa para que dure más; elegir ropa hecha de materiales sostenibles con certificación ecológica, de comercio justo o materiales reciclados; apostar por marcas de ropa ética; prolongar la vida de tus prendas, donándolas o cambiándolas; y, finalmente, reciclarla llevándola a un punto limpio o depositándola en alguno de los contenedores de ropa que encontrarás en tu ciudad.

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