Investigación

La ONU llama a la acción para salvar la salud del planeta

  • 26 de Marzo de 2019
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La contaminación del agua y del aire y los residuos químicos amenazan la integridad de los seres humanos. Foto: Pixabay

La salud de las personas estará cada vez más amenazada si no se toman medidas urgentes para frenar y reparar los graves daños causados al medioambiente, advierte el informe anual de ONU Medio Ambiente publicado durante la cuarta Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, máximo foro global de toma de decisiones ambientales, celebrada este mes en Nairobi, Kenia.

La sexta edición del estudio Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-6, por sus siglas en inglés), elaborado durante los últimos cinco años por un equipo de 250 científicos y expertos de más de 70 países, señala que la contaminación del agua y del aire y los residuos químicos amenazan la integridad de los seres humanos y hasta su capacidad para reproducirse. Además, señala temas críticos como promover la movilidad eléctrica, enfrentar la crisis de la contaminación por plásticos en los océanos o detener el desperdicio de alimentos, entre otros, como desafíos apremiantes.

El informe advierte que si no aumentamos drásticamente las protecciones ambientales, podrían producirse millones de muertes prematuras a mediados de siglo en ciudades y regiones de Asia,  Oriente Medio y África. “Los contaminantes en nuestros sistemas de agua dulce verán que la resistencia antimicrobiana se convertirá en una de las principales causas de muerte para 2050 y los disruptores endocrinos—sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal— impactarán la fertilidad masculina y femenina, así como el desarrollo neurológico infantil”, aseveran.

Desarrollo sostenible

Hoy, asegura el estudio, el mundo no está en camino de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 o 2050. Se requieren medidas urgentes, ya que cualquier retraso en la acción climática aumentará el costo de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París o revertirá el progreso logrado hasta ahora. Por ello, la proyección de un futuro saludable, con personas sanas, se basa en reemplazar el modelo de desarrollo de “crecer ahora, limpiar después”, por un modelo económico “cero residuos” para el año 2050, tal como destacan los expertos.

Según el informe, si los países destinan a las inversiones verdes el equivalente al 2% del PIB, producirían un crecimiento a largo plazo tan alto como el que se proyecta actualmente, pero con menor impacto en el cambio climático, la escasez de agua y la pérdida de ecosistemas. Así, insta a adoptar mejores prácticas de gobernanza en urbanización, planificación de uso de la tierra e infraestructura verde, así como a potenciar la inversión estratégica en áreas rurales para reducir las presiones que motivan la migración. Además, señala la necesidad de alcanzar un acuerdo global para abordar la basura marina y frenar el flujo de 8 millones de toneladas de residuos plásticos que llegan a los océanos cada año.

Los expertos aconsejan también adoptar dietas menos intensivas en carne y reducir el desperdicio alimentario, limitando la necesidad de aumentar la producción de alimentos en un 50% para alimentar a entre 9.000 y 10.000 millones de habitantes en el planeta proyectados para 2050. Actualmente, según el estudio, el 33% de los alimentos del mundo se desperdicia y el 56% de los residuos se genera en los países industrializados.

Soluciones transversales

“Las intervenciones de políticas que abordan sistemas completos, como la energía, los alimentos y el desperdicio, en lugar de los problemas individuales, como la contaminación del agua, pueden ser mucho más efectivas”, según el informe. Por ejemplo, “un clima estable y aire limpio están interconectados”.

Para abordar estos sistemas complejos, el informe destaca que el mundo tiene a su disposición “la ciencia, la tecnología y las finanzas necesarias para encaminarse hacia el desarrollo sostenible, pero aún falta un mayor esfuerzo de líderes públicos, empresariales y políticos que se aferran a modelos obsoletos de producción y desarrollo”. Por ello, “lo que falta actualmente es la voluntad para implementar políticas y tecnologías a una velocidad y una escala suficientes”, concluye.

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