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Las caras del capitalismo

  • Raquel Meseguer, 13 de Julio de 2020
  • 1 min de lectura
Capitalismo
Foto: Misesreport.com

La alumna de 4º de GNMI, Raquel Meseguer, comparte su opinión sobre los efectos que la COVID-19 va a tener sobre los diferentes países del mundo según su orientación política y su cintura económica. Una visión personal sobre la situación del mundo hoy.

El capitalismo de Occidente está en entredicho. En Europa no levantamos cabeza desde la crisis de 2008, mantenemos una desaceleración constante y los tipos al 0%. Los intentos de estimular la demanda a costa de inyecciones de liquidez se han convertido en una constante en nuestra economía que provocan una inestabilidad social cada vez mayor: separando a la sociedad y alimentando el populismo. Nuestro sistema ya no ve venir los golpes. Recesión técnica de las industrias más fuertes, envejecimiento de la población, baja productividad, Brexit, guerra comercial entre China y Estados Unidos, desilusión ciudadana y, para colmo, las consecuencias que traerá la COVID-19.

¿Estaremos acercándonos al modelo japonés? Una población anclada en un estancamiento desde hace más de 30 años.

En Estados Unidos también están sufriendo una desaceleración de la economía y la guerra comercial con Xi Jinping no les está haciendo ningún bien. Pero Trump está empeñado en seguir con el decadente proteccionismo y garantizar que los productos norteamericanos siguen teniendo cabida competitiva en el mercado, a cualquier precio. El magnate lleva por bandera un capitalismo corporativo sin escrúpulos. Después de las consecuencias que han tenido la explotación de recursos naturales en países como Cuba, Irán o Venezuela, no sorprende la falta de ética en su gestión de la actual pandemia.

Por otro lado, las economías emergentes están, poco a poco, reconstruyendo su imagen y acechando a los países desarrollados. Vemos el caso de Sudáfrica o Brasil, que están viendo cómo su modelo está falto de una reforma estructural y una política transparente para poner fin a la historia de corrupción que les caracteriza. Los BRICS buscan su lugar en este mundo globalizado y lo hacen potenciando aquello que les da poder: la gran cantidad de recursos naturales que poseen.

Y finalmente, China. Un país que se está haciendo cada vez más fuerte mientras observa el retroceso del resto. Desde la muerte de Mao, todos los líderes han seguido con el plan de “Reforma y apertura” que pretende convertir el país rural en una superpotencia. Actualmente el país asiático está rompiendo el mercado al ser líderes competitivos en precio y calidad, mediante un modelo económico superficialmente capitalista. El país se está convirtiendo en una gran sociedad de consumo a pesar del evidente control y poder del Estado a nivel político y también económico. Definitivamente, el capitalismo estatal chino rompe las reglas del juego y no sigue con el modelo de Occidente, pero sí logra desequilibrarlo.

Todas estas caras del capitalismo nos dejan muchos frentes abiertos y, a su vez, la globalización está pasando a ser más individualista que cooperativa. ¿Ganará el proteccionismo americano o el objetivo chino de ser una superpotencia?, ¿Cómo evolucionará el papel que juegan las economías emergentes en este mundo globalizado?, ¿Qué posibles soluciones encontrará Europa para su crisis?, ¿Venderá China su “éxito” en la gestión de la pandemia como consecuencia de su modelo?

Quizás lo que nos espera es un cambio drástico de sistema, a pesar de que todo gran cambio viene acompañado de una fuerte sacudida, tal y como la historia nos ha demostrado anteriormente.

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