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Montserrat, en el corazón de Catalunya

  • Miguel Cabré, 27 de Abril de 2020
  • 2 mins de lectura
Montserrat
Vista aérea del monasterio de Montserrat. / Foto: Wikimedia Commons (Mikipons)

El 27 de abril es la fiesta de la Virgen de Montserrat, patrona de Catalunya. Con motivo de esta celebración, salimos de Barcelona para conocer esta montaña mágica.

Como ya hemos hecho en alguna otra ocasión, aprovechamos para salir de Barcelona y descubriros aquellos lugares, cercanos a la Ciudad Condal, que no deberíais perderos. Esta vez hablaremos de Montserrat, el peculiar macizo rocoso que alberga la figura de la Virgen de Montserrat, la Moreneta.

La historia de la Virgen de Montserrat cuenta con siglos de recorrido y actualmente representa uno de los tótems de la cultura catalana. Nos explica la leyenda que la imagen de la Virgen fue encontrada por unos jóvenes pastores en el siglo IX. La oscuridad del prado en la noche se vio rota por una luz brillante que emanaba de lo que, una vez descubierta, sería la Virgen. En ese momento, los jóvenes intentaron llevarla a la cercana ciudad de Manresa, pero no pudieron moverla. La Virgen se quedó en la montaña. A finales de este mismo siglo se empezó a construir la ermita de Santa María que acabaría siendo el germen del Monasterio de Montserrat.

No se sabe cómo era ni qué pasó con esta primera imagen, pero la actual figura data del siglo XII y el aspecto que presenta su piel, que bien podría ser de ébano, se debe a la transformación sufrida por los barnices y a un repintado del siglo XIX.

Actualmente la imagen es venerada como la Patrona de Catalunya, siendo el 27 de abril su festividad. Este honor se le concedió por su historia como protectora del pueblo catalán.

Pero la imagen de la Virgen no es lo único que se debe visitar en Montserrat. Y es que también la montaña y el monasterio tienen una larga e interesante historia. El peculiar macizo debe sus formas redondeadas a un proceso geológico iniciado hace millones de años, cuando esta región estaba completamente cubierta por el mar. En este proceso, se generaron estos picos en forma de aguja que dan a la montaña un aspecto yermo, aunque esconden pequeños valles de bosque mediterráneo. Este paisaje de contrastes se puede visitar caminando por las rutas señalizadas para senderistas.

El Monasterio también ha sido protagonista de hechos históricos relevantes, que no celebrables, como la visita del alto jerarca nazi Heinrich Himmler en 1940 o la construcción y preservación de un mausoleo dedicado a los requetés. Y, anteriormente, fueron escenario de múltiples batallas, algunas de las más conocidas en el siglo XIX, concretamente durante la Guerra del francés, donde se erigió la leyenda del Timbaler del Bruc, quien con la única ayuda de su tambor ahuyentó a los ejércitos napoleónicos.

Otro enclave imprescindible para entender la historia del monasterio y el macizo es el Museo de Montserrat. La colección de pinturas es de primerísimo nivel y nos explica la importancia que ha tenido este monasterio en lo alto de una montaña a lo largo de la historia. Si en la iglesia la imagen de la Virgen y el órgano son las joyas de la corona, en el museo lo es el San Jerónimo Penitente de Caravaggio.

Hablando de joyas de la corona, no podemos olvidar la Escolanía de Montserrat, la más antigua del continente europeo. Es importante buscar los horarios de sus actuaciones a la hora de organizar vuestra visita al Monasterio.

La localización de este macizo permite que lo visitéis en una excursión de un día sin necesitar siquiera el uso de un coche. Los Ferrocarriles de la Generalitat os dejarán en las lomas de la montaña para que solo tengáis que realizar la ascensión. Los más valientes suben a pie, mientras que el resto de visitantes se debaten entre el cremallera o el teleférico. Todas estas opciones llevan a la explanada del monasterio donde se puede encontrar el mercadillo con venta de productos artesanos como el mató o las mieles.

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