Universidad

Las prácticas en otro país

Trabajar fuera de España es una motivación y un reto

  • Raquel Meseguer, 28 de Mayo de 2019
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Prácticas otro país Raquel Meseguer
Raquel Meseguer en su puesto de trabajo en LIVISTO. / Foto: Raquel Messeguer

Raquel Meseguer, alumna de 3º de GNMI, nos cuenta su experiencia haciendo prácticas en una empresa del sector farmacéutico en Alemania. Desde las dificultades para encontrar una oferta en otro país que fuera interesante y que la motivara hasta su realidad actual, profesional y personal, que vive con ilusión.

Es estresante saber que tienes que encontrar prácticas. Y más estresante es saber que, sí o sí, el 1 de abril tienes que empezar en tu nuevo puesto de trabajo. Lo peor es ir viendo que todos tus amigos y compañeros van encontrando una empresa que les motiva y un puesto que encaja con sus intereses, mientras tú te sientes en la deriva. Y ahí estaba yo, con muchas entrevistas de trabajo, pero poco motivada y sin un objetivo claro.

En las clases de preparación para las prácticas nos explican lo importante que es tener un CV que te represente y una actitud adecuada en las entrevistas, nos informan de las oportunidades que tenemos y de cómo y dónde podemos buscarlas. En mi caso, el networking marcó la diferencia.

¿Quién me iba a decir a mí que un compañero de bachillerato, al que hacía 3 años que no veía, me iba a ayudar en mi búsqueda de unas prácticas que realmente me motivaran? El deadline cada vez estaba más cerca y yo tenía la sensación de que mi sitio para esta experiencia laboral no era España. Quería irme fuera otra vez (esto es consecuencia de una experiencia Erasmus increíble, por supuesto), ver cómo los negocios funcionan en Holanda, Alemania o Reino Unido, me daba igual. Y, por supuesto, poder practicar el idioma.

El destino y mi amigo de bachillerato me abrieron una puerta hacia Alemania. Era ideal. Podría seguir practicando alemán y la empresa estaba muy cerca de Münster, una ciudad en la que ya había estado, es preciosa y está llena de vida y con muchísimos estudiantes. Además, me ofreció un contacto con un grupo de empresas internacional farmacéutico, con sedes en España, Italia, Suiza, Polonia y un largo etcétera, y donde me ofrecían la oportunidad de repartir mis meses de trabajo en el departamento de marketing y en el de operaciones internacionales. Esto era perfecto para mí, ya que me permitiría conocer mis preferencias (porque todos sabemos que no es lo mismo estudiar que trabajar de algo).

Todo esto ha pasado porque un día, a través de Instagram, charlando con un antiguo compañero de clase, le expliqué la frustrante situación en la que me encontraba respecto a las prácticas. Él me pasó un contacto de la empresa española del grupo LIVISTO y a partir de ahí pudimos organizar una videoconferencia para la entrevista con la empresa alemana. Así, de repente, fue como toda mi búsqueda terminó.

Y aquí estoy, escribiendo el artículo desde Münster, Alemania, muy contenta de cómo me han acogido todos en el departamento y en la empresa y sobreviviendo a meetings de 2 horas en alemán. En este momento es cuando una se da cuenta de que no era para tanto y de que el drama quizás no era tan necesario.

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