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INNOVACIÓN

Objetivo: ciudades realmente sostenibles

  • Llúcia Ribot, 5 de Diciembre de 2018
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Barcelona. Foto: Pixabay

Las ciudades son reconocidas por organismos multilaterales y comunidad científica, reunidos en la COP24, como actores relevantes en la generación de impactos ambientales en todo el mundo y, a su vez, como una oportunidad para reducirlos.

¿Qué hace que una ciudad sea una ciudad? Y, la definición de lo que constituye una ciudad, ¿amenaza sus esfuerzos para lograr la sostenibilidad? Esta pregunta ha llevado a los investigadores de ESCI-UPF a estudiar las herramientas disponibles para evaluar la sostenibilidad de las ciudades. La respuesta, expuesta en dos estudios liderados por el director de la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático ESCI-UPF, Pere Fullana i Palmer, y publicada en la revista Science of the Total Environment, destaca la necesidad de trabajar en un Análisis de Ciclo de Vida (ACV) de la ciudad con una perspectiva de sostenibilidad, incluyendo información ambiental, social y económica.

“Se ha demostrado que el ACV es una herramienta adecuada para inducir una reducción de los impactos ambientales de productos, servicios y organizaciones a lo largo de su ciclo de vida; por tanto, es un buen candidato a adaptarse a las ciudades para evaluar sus contribuciones al desarrollo sostenible”, destaca Jaume Albertí, responsable de la línea de construcción sostenible en la Cátedra. “El ACV de la ciudad es esencial para abordar un gran número de impactos ambientales, ya que las ciudades representan el 80% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero”, añade Albertí.

La metodología del ACV consta de distintas fases a menudo interdependientes, comenzando con la definición del objetivo y el alcance del estudio. Estos trabajos propusieron el objetivo y parte del alcance en un ACV de la ciudad para determinar su función, permitir la comparación entre distintas ciudades y cuantificar los impactos de las mismas. Ahora, un estudio realizado por investigadores de la Cátedra y el grupo de investigación Research in International Studies and Economics (RISE), en ESCI-UPF*, y la École des Mines de Saint-Étienne (Francia), analiza los elementos restantes del alcance, estableciendo las bases para realizar un ACV comparativo de la ciudad: la definición de sus límites y cómo asignar los impactos ambientales entre ciudades.

Publicado en Habitat International, este trabajo se basa en una revisión de la literatura existente y el posterior desarrollo de procedimientos verificados a través de “una encuesta enviada a actores involucrados en la gestión ambiental y urbana para comprender su percepción”, explica Mercè Roca, investigadora en RISE y responsable de la encuesta.

Un nuevo enfoque que permite comparar

Según los investigadores, se deben establecer dos clases de límites en un ACV de la ciudad: los geográficos, que determinan el área urbana en estudio y son útiles para definir qué impactos son locales o no; y los funcionales, que determinan el conjunto de actividades y sus impactos ambientales, que son relevantes o no para la evaluación, sin importar dónde ocurren. “Las herramientas de evaluación de ciudades actuales utilizan una definición incompleta de ‘ciudad’ y, sin un consenso para el establecimiento de límites geográficos, los resultados son apenas comparables”, explica Albertí. Por ejemplo, las emisiones asociadas a los miles de desplazamientos diarios entre Barcelona y ciudades residenciales, ¿entran en el límite de Barcelona o no?

“Las herramientas de evaluación de ciudades actuales utilizan una definición incompleta de ‘ciudad’ y, sin un consenso para el establecimiento de límites geográficos, los resultados son apenas comparables”, explica Albertí.

Los científicos proponen definir los límites geográficos a través de un procedimiento basado en la densidad, que debe incluir ciudades, pueblos y periferia conectados con una densidad de población continua, en línea con la definición de ciudad de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Comisión Europea. Sin embargo, los límites funcionales deben definirse a través de un procedimiento basado en los servicios, incluyendo las actividades inducidas por la ciudad fuera de sus límites geográficos. “Por ejemplo, el aeropuerto de El Prat está ubicado en el municipio de El Prat de Llobregat, a pesar de ser un servicio utilizado principalmente por Barcelona”, señala Albertí.

Con respecto a la asignación de impactos, “en el caso de las emisiones de gases de efecto invernadero, por ejemplo, generalmente se asignan al lugar donde se producen los impactos, aunque existe una nueva tendencia a transferir los impactos al lugar donde se produce el consumo. Sin embargo, ninguno de estos procedimientos se asemeja suficientemente a la realidad. Pero, si compartimos responsabilidades ambientales dentro de la cadena de suministro, estamos proporcionando incentivos y herramientas basadas en información para mejorar su comportamiento ambiental”, explica Albertí.

Los investigadores proponen asignar los impactos globales a la ciudad donde se produce el consumo, mientras que los impactos locales se asignan a la ciudad donde se producen los impactos. “Este procedimiento de asignación es la forma preferida por los actores encuestados de compartir responsabilidades a lo largo de la cadena de suministro”, destaca Roca.

Teniendo en cuenta las consecuencias globales del cambio climático que afectan en gran medida a la vida urbana, “este trabajo allana el camino para realizar el ACV de la ciudad con una perspectiva de sostenibilidad, que podría resultar en la estandarización de las Declaraciones Ambientales de Ciudades”, concluye Albertí.

 

 

 

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