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COP25

Una Cumbre del Clima sin acciones firmes

El director de la Cátedra UNESCO ESCI-UPF lamenta la brecha entre la ciencia y los acuerdos

  • Llúcia Ribot, 17 de Desembre de 2019
  • 4 mins de lectura
14 de diciembre, medianoche, sessión plenaria. De izquierda a derecha: Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático; Carolina Schmidt, ministra del Medio Ambiente de Chile; y Secretaria del órgano rector. ONU

Tras dos semanas de intensas negociaciones, con una prórroga récord de casi 48 horas, la COP25 llegó finalmente a un acuerdo: “Chile-Madrid. Tiempo de Actuar”. Sin embargo, está muy lejos de la “acción” que reclama la comunidad científica.

Los delegados de los casi 200 países participantes en la Cumbre del Clima COP25 celebrada en Madrid comenzaron las negociaciones el pasado lunes 2 de diciembre, que debían haberse cerrado el viernes 13. En cambio, frente a la imposibilidad de sacar adelante un acuerdo ambicioso y la frustración que imperaba entre muchas delegaciones oficiales, se alargó dos días más, acabando este domingo con el acuerdo “Chile-Madrid. Tiempo de Actuar”, bajo la atenta mirada de autoridades, científicos y organizaciones activistas que asistían al plenario de clausura de la COP25.

Entre ellos, se encontraba el director de la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático ESCI-UPF, el Dr. Pere Fullana i Palmer, quien ha participado como observador en las negociaciones de la COP25. Fullana i Palmer, presente en el plenario, intervino en representación del sector científico y académico (Research and Independent Non-Governmental Organizations – RINGO), como portavoz del mismo, para expresar su opinión acerca de los resultados de la COP25: “Lamentamos que se diluya la ciencia en los textos”, destacó el director de la Cátedra.

El acuerdo “Chile-Madrid. Tiempo de Actuar” no conlleva compromisos firmes para reducir las emisiones.

En el acuerdo “Chile-Madrid. Tiempo de Actuar” se establece el compromiso de aumentar la ambición climática a partir de 2020 y cumplir el Acuerdo de París (2015) para evitar que el aumento la temperatura supere 1,5 grados este siglo. Sin embargo, no conlleva compromisos firmes para reducir las emisiones, lejos de las recomendaciones de la ciencia, y tampoco aborda uno de los temas pendientes del Acuerdo de París: el artículo 6, acerca de la regulación del comercio de derechos de emisión (mercado de carbono) en todo el mundo, que se aplaza a 2020.

En cambio, sí reconoce que las políticas climáticas deben ser actualizadas en base a los avances de la ciencia y el papel del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), agradeciendo sus dos informes especiales publicados en 2019, sobre el uso del suelo y los océanos, reconociendo su importancia en el sistema climático.

Qué pide la ciencia

“En 25 años de Cumbres del Clima, se han desarrollado numerosas soluciones técnicas para la mitigación y la adaptación, mecanismos financieros y de mercado, que vinculan la investigación con la innovación. Es hora de poner la ciencia y los acuerdos en acción”, señaló Fullana i Palmer en su intervención como portavoz de RINGO. Además, añadió: “los esfuerzos, las conversaciones y las negociaciones ya no son suficientes. Es importante que volvamos a nuestros hogares para aplicar el Acuerdo de París desde ya. A través de la capacitación, debemos dar a las personas las herramientas para hacer frente al cambio climático es sus comunidades”.

“No desperdicien el tiempo. No desperdicien nuestro tiempo”, reclamó el director de la Cátedra UNESCO ESCI-UPF y observador acreditado en la COP25.

Apelando al rol de los investigadores en la lucha contra el cambio climático, Fullana i Palmer destacó también que “la comunidad científica está lista para servir como intermediarios del conocimiento, para explicar la relevancia regional de la evidencia científica y las decisiones de la COP en nuestros países de origen y ayudar a la transformación del conocimiento en la práctica diaria”. En este sentido, “RINGO alienta a los sectores público y privado a participar en la acción climática y avanzar hacia una economía más circular. No desperdicien el tiempo. No desperdicien nuestro tiempo”, reclamó.

Finalmente, en nombre de RINGO, el director de la Cátedra expresó su agradecimiento a los gobiernos y al pueblo de Chile y España por organizar la COP25, destacando el papel del gobierno de España en una organización en tiempo récord. “Este es un buen ejemplo de cómo el norte y el sur pueden unirse y lograr una gran tarea: una metáfora de lo que debemos hacer ahora para avanzar en las disposiciones del Acuerdo de París y la COP25”.

Logros de la COP25

La Cumbre del Clima ha confirmado que la lucha contra el cambio climático es una cuestión transversal que afecta a ámbitos como las finanzas, la ciencia, la industria, la energía, el transporte, los bosques o la agricultura. Y, como tal, para abordar la búsqueda de soluciones estructurales el multilateralismo y la cooperación internacional son fundamentales.

Además, ha reconocido el protagonismo de la dimensión social y que las personas deben estar en el centro de las respuestas. Entre otras cuestiones, se ha acordado un nuevo Plan de Acción de Género para impulsar la participación de mujeres en la negociación internacional del clima, desarrollar medidas que permitan dar respuesta al desigual efecto del cambio climático en mujeres y niñas, y promover su papel como agentes del cambio.

El acuerdo también ha recogido el “imperativo” de que la transición hacia un mundo libre de emisiones debe ser justa y, además, contempla dar directrices al Fondo Verde del Clima para que, por primera vez, destine recursos frente a las pérdidas y daños que sufren los países más vulnerables a los fenómenos climáticos extremos; ampliando su ámbito de financiación más allá de la mitigación y la adaptación. Así, se insta a los países desarrollados a proporcionar recursos financieros para ayudar a los países en desarrollo.

Próximos pasos

Los principales escollos de las negociaciones de la COP25, la reducción de emisiones “más ambiciosa” y la creación de un mercado común de carbono, han chocado frontalmente contra los intereses de grandes emisores de gases de efecto invernadero como EEUU, China e India, además de Rusia, Brasil, Arabia Saudí y Japón; complicando las negociaciones hasta el próximo año.

Ahora, los países deberán presentar compromisos climáticos antes de la COP26 de Glasgow (Reino Unido), en noviembre de 2020, para la elaboración del informe previo que indique dónde estamos respecto al objetivo del Acuerdo de París. Habrá que esperar a ver si el próximo año hay una ambición, financiación y adaptación real.

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